miércoles, 20 de junio de 2012

Drogas: se empezaron a escuchar otras voces


Con ocasión del tratamiento de los proyectos de ley en orden a la Despenalización de la droga en sus distintos planteos, a muchos nos quedaba la sensación que faltaba el debate y la oportunidad de escuchar todas las voces.

A mi pobre entender recién cuando se empezó a escuchar parte de quienes quieren legislar al respecto se dieron cuenta que no estaban todas las opiniones escuchadas.

Con alegría descubrí en los últimos días algunos textos en distintos medios y autores que comenzaron a expresar estas voces y realidades no contempladas.

Espero que les ayude esto que comparto.

A continuación comparto algunos links de lo que fue apareciendo en las últimas semanas:

No banalizar la marihuana por Susana Barilari: http://www.clarin.com/opinion/banalizar-marihuana_0_722327862.html


Drogas: un debate liviano y riesgozo por Iván Petrella: http://www.infobae.com/notas/653660-Drogas-un-debate-liviano-y-riesgoso.html

La Cuestión no es despenalizar por el Padre Pepe Di Paola en La Nación: http://www.lanacion.com.ar/1476888-la-cuestion-no-es-despenalizar

A propósito de la despenalización por Padre Pepe Di Paola en Tiempo Argentino: http://tiempo.infonews.com/2012/05/27/editorial-76763-a-proposito-de-la-despenalizacion.php

También está disponible el texto de la Pastoral de drogodependencia: ¿Despenalización SI o NO?: http://padrejavierklajner.blogspot.com.ar/2012/06/despenalizacion-si-o-no-comision-de.html

martes, 12 de junio de 2012

Participación en el programa Animales Sueltos el miércoles 7

Con ocasión del tratamiento de los proyectos de ley sobre la despenalización de la droga participé en el programa Animales Sueltos la noche del martes 5 al miércoles 6 en América.

A continuación el video...


sábado, 9 de junio de 2012

Homilía del Sr. Arzobispo durante la Misa de Corpus Christi


      El primer día de la fiesta de los panes ácimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?”  
    Él envió a dos de sus discípulos , diciéndoles: “Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: “¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?” Él les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario”.
    Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.
    Mientras comían, Jesús tomó el pan , pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: “Tomen, esto es mi Cuerpo”.
    Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. Y les dijo: “Ésta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos. Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios”. (Mc 14,12-16.22-26).


La pregunta de los discípulos «¿Dónde quieres que vayamos a preparar la cena de la pascua?» suscita una particular respuesta del Señor –“vayan a la ciudad, se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua, síganlo, donde entre digan al dueño: El Maestro dice ‘dónde está mi sala en la que voy a comer la Pascua con mis discípulos’…”-. ¡Y pasó tal cual! El Señor ya lo había pensado y preparado cuidadosamente. Para celebrar la cena de Pascua quiso elegir esta sala grande, alfombrada y con todo dispuesto”.
¡Cómo el Señor preparaba las cosas! Y cómo los hizo participar a sus discípulos de la preparación de ese acontecimiento tan sagrado y tan especial como fue la Última Cena.
La Eucaristía es la vida de la Iglesia, es nuestra vida. Pensemos en la Comunión que nos une con Jesús al recibir su Cuerpo y su Sangre. Pensemos en su sacrificio redentor (porque lo que comemos es su “Carne entregada por nosotros” y lo que bebemos es su “Sangre derramada para el perdón de los pecados”). De toda esta riqueza de amor de la Eucaristía hoy miramos especialmente su preparación.

Jesús le dio mucha importancia a esto de preparar. Es una de las tareas que se reserva para sí en el Cielo: “Voy a preparar un lugar para ustedes. Y si me voy y les preparo lugar, vendré otra vez y los tomaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes” (Juan 14, 4 ss.). En esta dinámica de “estar preparándonos un lugar en el Cielo”,  la Eucaristía es ya un anticipo de ese lugar, una prenda de la Gloria futura: cada vez que nos reunimos para comer el Cuerpo de Cristo, el lugar en el que celebramos se convierte por un rato en nuestro lugar en el cielo, Él nos toma consigo y estamos con Él.  Todo lugar en el que se celebra la Eucaristía –sea una Basílica, una humilde capillita o una catacumba- es anticipo de nuestro lugar definitivo, anticipo del Cielo que es la comunión plena de todos los redimidos con el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo.

Así nos sentimos aquí, esta tarde, en la fiesta del Corpus: nos sentimos en nuestro lugar común, reunidos donde Él está. Y su manera de estar es la del Resucitado que prepara la comida para los discípulos que habían pasado toda la noche sin pescar nada.  Juan nos dice que apenas bajaron a tierra los discípulos vieron preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan (cfr. Jn 21, 9). Esa es la imagen verdadera de quién es Jesús para nosotros: El que cada día nos prepara la Eucaristía. Y en esta tarea estamos todos invitados a participar con nuestras buenas obras. A esto se refieren las parábolas del Señor que nos urgen a “estar preparados” para su venida. Preparados como “el servidor fiel y prudente que distribuye a cada uno la comida a su tiempo” (Mt 24, 45).

Así como es lindo después de comulgar, pensar nuestra vida como una Misa prolongada en la que llevamos el fruto de la presencia del Señor al mundo de la familia, del barrio, del estudio y del trabajo, así también nos hace bien pensar nuestra vida cotidiana como preparación para la Eucaristía, en la que el Señor toma todo lo nuestro y lo ofrece al Padre.
Como los discípulos le podemos preguntar hoy de nuevo a Jesús ¿dónde quieres que te preparemos la Eucaristía? Y él nos hará sentir que también hoy Él tiene todo preparado. Hay muchos cenáculos en nuestra ciudad donde el Señor ya comparte su pan con los hambrientos, hay muchos lugares bien dispuestos donde está encendida la luz de su Palabra, en torno a la cual se juntan sus discípulos. Hay mucha gente que camina con sus cántaros de agua viva y va dando de beber la palabra del evangelio a nuestra sociedad sedienta de espíritu y de verdad. Hoy muchos jóvenes han recorrido un camino para llegar desde nuestras parroquias a la Catedral,  vienen con las ofrendas y peticiones que han preparado y recogido en su peregrinación  para ofrecerlas con el Señor a Dios nuestro Padre. Vemos cómo la Misa tiene otro sentido cuando nos hemos preparado y hemos caminado para llegar a ella.

Aquí es precisamente donde la procesión del Corpus por las calles de nuestra Ciudad, alrededor de nuestra Plaza de Mayo, lugar de reunión de nuestro Pueblo, tiene un sentido hondo y se constituye en un verdadero llamado. Jesús nos prepara un lugar para estar con nosotros pero no se trata de un lugar estático y cerrado sino dinámico y abierto, como la orilla del lago en la mañana de la pesca milagrosa. El lugar en el que el Señor quiere que preparemos su Eucaristía es todo el suelo de nuestra patria y de nuestra ciudad, simbolizada en esta Plaza. Por eso preparamos la Eucaristía caminando, como señal de inclusión, abriendo lugar para que entremos todos, saliendo hacia todas las orillas existenciales. En esta sociedad de tantos lugares cerrados, de tantos cotos de poder, de sitios exclusivos y  excluyentes, queremos preparar para el Señor una “sala grande” como esta Plaza, grande como nuestra Ciudad, como nuestra Patria y como el mundo entero, en la que haya lugar para todos. Porque así son los banquetes del Señor. Fiesta en las que la sala, a la que muchos invitados despreciaron, se llena de invitados humildes que quieren participar con alegría de la Acción de Gracias del Señor.

Caminando con el Señor y rodeando de amor esta plaza, abrazamos a nuestra Patria entera con nuestra fe y nuestra esperanza, y pedimos a Dios con deseo ardiente que se transforme en lugar para la Eucaristía: donde todos damos gracias, todos estamos invitados a participar del Pan de Vida, todos podemos compartir y dar lo mejor de nosotros mismos para bien común de todos, especialmente de los más frágiles y desamparados. Y le preguntamos:
¿Dónde quieres Señor que te preparemos hoy tu Eucaristía?
¿Dónde quieres que caminemos en actitud de adoración y de servicio?
¿Dónde quieres que te abramos la puerta para que nos partas el Pan?
¿A quiénes quieres que sigamos, portadores de Agua viva, maestros de la verdad?
¿A quiénes quieres que salgamos a invitar –pobres y enfermos, justos y pecadores- en los cruces de caminos?
Con estas preguntas en el corazón y en los labios, después de comulgar con el Señor, saldremos a caminar acompañando a Jesús Sacramentado, pidiendo a María, esa prontitud para ponerse en camino e ir a servir que le imprimió su Hijo, apenas encarnado en su seno virginal. Nadie mejor que ella para enseñarnos a preparar una linda Eucaristía, en la que haya pan para todos y no falte la alegría, el vino del Espíritu, como en Caná.


Buenos Aires, 9 de junio de 2012

                                                                             Card. Jorge Mario Bergoglio s.j.

Palabras del Cardenal Bergoglio a los Jóvenes de Buenos Aires en Plaza Lorea


Desgrabación de las palabras del cardenal Jorge Mario Bergoglio s.j. dirigidas a los jóvenes de Buenos Aires en la Plaza de los Dos Congresos, en ocasión de la Solemnidad de Corpus Christi.


Sé el esfuerzo que hicieron de todo el día para venir caminando. Atravesaron la ciudad. Caminaron para dar un mensaje. Un mensaje de compromiso. Un mensaje que quiere dejar huella. Porque en la vida, chicos, ¿saben qué? El que camina sin dejar huella no sirve para nada.

En la vida hay que caminar como caminó Jesús: dejando huellas que marquen la historia. Huellas que dejen descendencia. No se puede andar la vida a bordo del skate. Patinando no: dejando huellas. Eso es comprometiéndose. ¿Con quién? [le pregunta a los jóvenes.] Con Cristo, dice acá la vieja. La felicito. (Aplausos) Ella es amiga mía. Cuando quieran aprender cómo se arma lío pregúntenle a María Eva. Es doctora en armar lío, así que pregúntenle.

Estar enganchados con Cristo: engánchense. El asunto está en con quién se enganchan. Con alguien que le dé sentido a la vida de ustedes. Que no les mientan. Que no los engañen. Que no les digan “llevala en el bolsillo”, total ahora se puede, lo que no se puede es venderla. La podés tener en el bolsillo y te la traen los ángeles del cielo…

Hay gente que se dedica a corromper. No se enganchen con eso aunque les doren la píldora. Aunque les prometan mil cosas. Engánchense con Jesús. Están prendidos a la imagen de la Virgen. Todos tienen una imagen de la Virgen. Prendidos a la Virgen, enganchados con Jesús.

Enganchados con el Señor que hace que yo, al caminar, deje huellas. Huellas que van a aprovechar otros que vienen detrás. Marcando un rumbo de vida con mi testimonio, con mi sacrificio, con mi entrega total al Señor que está marcando nuestras vidas.

No patinen la vida porque se van a patinar la cabeza. Es muy triste pasar la vida y terminar estrolado.

Engánchense con Jesús y no le tengan miedo a los mercaderes de la muerte que acá, muy cerquita, están pensando cómo hacer que a muerte llegue de una manera razonable.

Son los señores de la razonabilidad. Todo es razonable y Jesús es el Señor de la locura. Y los quiere locos por la vida. Y los quiere locos para que den vida a los demás, para que sean fecundos. Para que no terminen estrolados en una casa de salud.

Sigan adelante.
Marquen huella en la vida.
Engánchense con Jesús y no le hagan caso a ninguno de estos mercaderes de la muerte. Que si les gusta que la tomen ellos. 
Ustedes engánchense con Jesús y dejen huella en la vida.

Plaza de los Dos Congresos
Ciudad de Buenos Aires
9 de junio de 2012

lunes, 4 de junio de 2012

¿Despenalización SI o NO?

Algunas reflexiones de la Pastoral de Drogadependencia
de la Conferencia Episcopal Argentina ante los proyectos de ley
sobre la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal

Estas reflexiones están inspiradas en los testimonios y preocupaciones que recogemos a diario en los distintos ámbitos de la Iglesia en todo nuestro país.
El tema de la droga genera una enorme preocupación en todas partes, en las grandes ciudades y en los pueblos más pequeños, en las familias con muchos recursos y en las más humildes de nuestra sociedad.
Las familias recurren a nosotros en búsqueda de orientación y consuelo. Muchas veces caen en la desesperación.
Por eso no podemos callar.
Expresamos nuestros pareceres enriquecidos por la experiencia de la Iglesia en todo el mundo. Sí: en todo el mundo.
Así quisiéramos que se interpreten. Como una contribución para encontrar caminos de comunión superadores de una realidad que nos angustia.
Creemos que es a través del diálogo y creando espacios de reflexión en donde cada uno se pueda expresar con auténtica libertad, que encontraremos las verdaderas respuestas a este mal de nuestro tiempo.
De ninguna manera debiéramos mirar al que piensa distinto como un enemigo reprochable con el que ni siquiera hay que hablar. Por el contrario, pensamos que es respetando profundamente los distintos puntos de vista que nos guían, que encontraremos verdaderos caminos de comunión que en definitiva nos ayuden a alejar a toda la sociedad del esclavizante mundo de las drogas.
Y, por sobre y ante todo, queremos recoger y expresar la voz de los más pobres.
Un joven pobre que se droga no se está divirtiendo, no hace fiesta ni se dedica a un uso recreativo: huye hacia adelante para llegar más rápido al día de su muerte.
“En la Argentina, lo que quizás es recreativo para un joven de clase media o alta se torna fatal en los ambientes pobres y marginales. Es necesario comprender que la vulnerabilidad social aumenta cuando no hay oportunidades de inclusión real; y que, a mayor vulnerabilidad, la brecha entre el consumo recreativo y el consumo problemático se acorta dramáticamente. El joven pobre no tiene de dónde asirse, porque vive la fragilidad en lo escolar, en lo laboral y lo sanitario; en consecuencia, un simple consumo de porro tiende a arraigarse más rápido y con mayor fuerza.” (Fragmento tomado de la nota de opinión del sacerdote José María “Pepe” Di Paola, publicada en el diario La Nación el lunes 28 de mayo de 2012 con el título “La cuestión no es despenalizar”.)

El contexto de la ley
Desde hace un tiempo se escuchan diversas propuestas que promueven la despenalización de la tenencia de drogas para el consumo personal.
Para sostener y justificar esta postura se expresan distintos argumentos, pero el más común es que “la guerra contra las drogas ha fracasado”, el consumo ha aumentado y lo único que se ha logrado es “criminalizar al adicto”.
Entonces se dice que la única y la “verdadera solución” es simplemente “despenalizar”, confiando en que con esta sola medida se resuelve casi todo el problema.
Sin embargo, como ya ocurrió en otros países, esto favorecería el incremento de las facilidades y oportunidades para obtener estas sustancias y por lo tanto aumentar de esa manera el consumo, más que disminuirlo.
Cabe señalar en este contexto, que llama la atención que cuando se hace un análisis jurídico del problema de las adicciones, no se hayan analizado otras alternativas para atender una problemática tan específica como la creación de tribunales propios, fuera del área penal por ejemplo.

Nuestra realidad
El 25 de Marzo de 2009 el Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia de la Arquidiócesis de Buenos Aires publicó un documento en el que se manifestaba que “la droga está despenalizada de hecho” y nos decían que “la despenalización a nuestro parecer influiría en el imaginario social instalando la idea de que las drogas no hacen tanto daño”. Y continuaban:
“Vemos la buena intención de los que buscan no criminalizar al adicto, es una locura criminalizar la enfermedad. Pero intentemos pararnos desde la perspectiva de las familias más vulnerables. Sin un buen sistema de salud, sin políticas fuertes de prevención, sin un sistema educativo realmente inclusivo y eficiente, el único encuentro del adicto y su familia que pide ayuda con el Estado es la justicia. Despenalizar en estas condiciones es dejar abandonado al adicto, no hacerse cargo de su derecho a la salud. La dinámica misma de la adicción lleva muchas veces a hacer cualquier cosa para satisfacer el deseo de consumo. El próximo encuentro entre el Estado y el adicto ya no será en la enfermedad, sino en el delito que a veces nace de ella.(…) Usando una imagen podríamos decir entonces que la discusión sobre la despenalización corresponde a los últimos capítulos del libro y no a los primeros”.
Cuando los legisladores deban meritar sobre los motivos o razones por las que se debería liberar el consumo de cannabis, entendemos que simultáneamente deberían reflexionar si el sistema sanitario de nuestro país se encuentra preparado para enfrentar todo lo que conllevaría poner en práctica tal decisión. Particularmente se ha de tener en cuenta a los más pobres. No se debe legislar para minorías sin tener en cuenta a las mayorías postergadas. Sabemos que las drogas producen impactos diversos según el estado de la salud del consumidor. Quien tiene alimentación adecuada en su infancia, atención médica habitual, dormitorio cómodo y abrigado, recibe las sustancias con serios riesgos para su salud. Pero el daño será mayor en un organismo deteriorado por la pobreza.
Entendemos el espíritu de la mirada jurídica, pero creemos que no es facilitando el consumo, ni haciendo aparecer como que está bien lo que está mal, que vamos a superar este creciente flagelo de las drogas, particularmente en nuestros jóvenes y adolescentes.

Estado - Políticas Públicas - Contexto Social
Es necesario ir a las causas de la cuestión y no solo, a través de una mirada parcial y no integral, a considerar un aspecto del problema: el jurídico.
En este momento, en el que la pobreza y la exclusión persisten en buena parte de nuestra gente, medidas que puedan facilitar el consumo generan confusión y aparecen como a destiempo, desenfocadas de la realidad social.
Las políticas públicas deberían orientar sin lugar a dudas a desalentar el consumo de drogas. Por eso es de la mayor importancia contar con una política de Estado que promueva la educación, la prevención y la salud. Es urgente dar pasos hacia soluciones integrales.
La Ley Nº 26.586 que establece el Programa Nacional de Educación y Prevención sobre las adicciones y el consumo indebido de drogas fue promulgada el 28 de Diciembre de 2009. Es un excelente instrumento para desarrollar un verdadero esfuerzo educativo a nivel nacional. Sin embargo, debemos lamentar que aún no se han dado pasos firmes para su implementación. ¡¡ Es Urgente avanzar en educación y prevención !!
Hoy el mundo se enfrenta a uno de los mayores flagelos que se haya registrado en la historia de la humanidad. No solo por el aumento de las toxicomanías —cientos de millones de hombres y mujeres consumidores— sino también porque el entorno del adicto (principalmente la familia) se ve sometido a sacrificios enormes tanto en la observación diaria del deterioro y la angustia a que se haya expuesto el abusador de sustancias, como así también en la fase de rehabilitación posterior que importa un gran esfuerzo físico y moral de todo el núcleo afectivo primario que debe acompañar esta dolorosa y compleja etapa.

El conocimiento científico
Se ha divulgado de modo confuso que la distinción entre drogas blandas y duras —inclusive algunos gustan denominar “inocuas” a las primeras, también se las describió como “recreativas”— es un primer paso para distinguir lo que debe separarse en cuanto a las restricciones o controles gubernamentales.
Todo parece reducirse a un esquema erróneamente simplificado en el cual la droga es evaluada por comparación con otras sustancias aceptadas socialmente. Así, el caso de los cannabinoides tal vez sea el paradigma de esta situación. Inclusive algunos autores sostenían que el uso de marihuana resultaba menos dañino que la aspirina (Ells, 1992). Hoy sabemos científicamente que no es así y las organizaciones internacionales que estudian seriamente el problema como la UNODC (Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito) alertan, por ejemplo, sobre el uso dañino de la marihuana. Esta Organización de las Naciones Unidas en su Informe Mundial sobre drogas 2011 expresa con toda claridad que cada vez más y más hay evidencias que indican que la intensa exposición al uso de cannabis incrementa el riesgo de desórdenes psicóticos.
Frente al cannabis los adolescentes parecen estar en doble desventaja: son más vulnerables al uso de ella y los efectos sobre las medidas cognitivas son más pronunciadas que en la edad adulta (Arsenault y otros, 2004, Ehrenreich  y otros, 1999; Pope y otros, 2003). La adolescencia es un período crítico para el desarrollo neuronal y existen poco estudios encarados en esta etapa crítica (Mathias y otros, 2010).
Existen, como los señalados, numerosos estudios que desde el conocimiento científico, nos permiten hoy tener clara conciencia de las características complejas que nos plantea el problema de las drogas.
El deterioro de las funciones conductuales durante el manejo de vehículos, las consecuencias durante el embarazo, su relación con la esquizofrenia y los brotes psicóticos y muchos otros han sido claramente estudiados y documentados.

El narcotráfico y los mercaderes de la muerte
El daño que se produce a los adolescentes y jóvenes da cuantiosas ganancias a organizaciones mafiosas que operan en nuestro país. En los últimos años Carteles extranjeros se han instalado entre nosotros. Un crecimiento semejante va acompañado de corrupción e impunidad, violencia y muerte, sobornos y extorsiones, miedo y repliegue de la sociedad, que ya no sabe en quién confiar. La sospecha de corrupción generalizada deja el sabor amargo de abandono y desamparo. Semejante crecimiento no pudo desplegarse sin complicidades de diverso orden en la sociedad y el Estado.
Constatamos mensajes ambiguos. No queremos la droga cerca, se le da vuelta la cara a los adictos, ¿y le vamos a dar más libertad de circulación todavía?
Debemos saber que las leyes cumplen una función pedagógica. ¿Qué enseñanza nos deja darle a las drogas un reconocimiento legal?
No caben dudas de que es necesario redoblar esfuerzos para combatir las redes mafiosas de los mercaderes de la muerte. No hay que darle espacio al narco-negocio. Pero recordando siempre que en el centro del problema está el hombre y sus vínculos. El hombre que necesita encontrar un verdadero sentido a su vida y poder vivirla dignamente con la libertad de los hijos de Dios.

Red social - Solidaridad - Bien común
Hacemos votos para que la sociedad en su conjunto se involucre para formar una verdadera RED SOCIAL que dé respuestas concretas a esta enfermedad de nuestro tiempo.
La lucha contra la droga se gana en la EDUCACIÓN y PREVENCIÓN, creando fuertes vínculos sociales a través de la SOLIDARIDAD y la búsqueda del BIEN COMÚN.
En este camino del Bicentenario del 2010 al 2016 hacemos votos para que fructifiquen los esfuerzos por lograr una sociedad libre de la esclavitud de las drogas y de toda opresión.

Comisión de Drogadependencia de la Conferencia Episcopal Argentina
4 de junio de 2012
 Referencias
-       Ellard, J. The ninth crusade: The crusade against drugs. Mod Med Aust, 58-68, 1992.
-       Arsenault y col. Causal association between cannabis and psychosis: examination of the evidence Br. J. Psychiatry 184, 110-117, 2004.
-       Ehrenreich y col. Specific attentional dysfunction in adults following early start of cannabis use. Psychopharmacology 142, 295-301, 1999.
-       Kendell R. Cannabis condemned: the proscription of indian hemp. Addictions 98, 143-151, 2003.
-       Mathias y col. A failure to sustain prepulse inhibition in adolescent marijuana users. Drugs and alcohol dependence, 2010.
-       McGrath y col. Association between cannabis use and psychosis related outcomes using sibiling pair analysis in a cohort of young adults. Arch Gen Psychiatry 67, 2010.
-       Shapiro & Buckley Hunter. What every adolescent need to know: cannabis can cause psychosis. J of Psychos. Res. 69, 533-539, 2010.
-       Míguez, Hugo, II Congreso Uruguayo de Neonatología, 2007.
-       Bauer, Gabriela; Ortiz, Zulma, La Nación, 2010.
-       Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud, Iglesia, droga y toxicomanía, Ágape Libros, 2010.
-       Ley Nº 26.586, Programa Nacional de Educación y Prevención sobre las Adicciones y el consumo indebido de drogas, Buenos Aires, 2009.

domingo, 3 de junio de 2012

Historia de la Marcha juvenil de Corpus en Buenos Aires


En estas líneas se relata brevemente la historia de la Marcha de Corpus en nuestra ciudad de Buenos Aires... para saber un poquito que es lo que hacemos.

En los últimos años de la década de los ’80 se verificaba la poca participación de los jóvenes en la celebración arquidiocesana del Corpus Christi. Si bien, habían existido algunos intentos de incorporar más a los chicos/as de las distintas comunidades (cuando la Misa se celebraba en la Av. 9 de Julio y se los invitó a llevar sus instrumentos musicales, por ej.) el resultado no terminaba de ser del todo positivo. Tal vez, por carecer de una clara convocatoria, una buena razón para ir, quizás también, por ser una celebración poco festiva y menos participativa, finalmente, lo que se comprobaba era, la casi ausencia de jóvenes en esta fiesta de la Iglesia de Buenos Aires, con la sola participación de adultos (más o menos grandes) para quienes Corpus Christi evocaba en ellos acontecimientos importantes de la historia del país pero desconocidos para las generaciones más jóvenes.
Teniendo a la misa, como casi el único motor de la celebración difícilmente se podía lograr la participación amplia del Pueblo de Dios y mucho menos de los jóvenes. De allí que, Corpus se convirtiera, para los adultos mayores, en una suerte de “pieza de museo” a conservar a lo largo del tiempo, tratando de impedir su desaparición. Para los más grandes, Corpus tenía como trasfondo el ser una especie de “catolicazo” de la Iglesia porteña, es decir, una cierta demostración de fuerza y de poder de convocatoria de la Iglesia de Buenos Aires a la sociedad laica.
Hay que reconocer también que, para gran parte del clero porteño, Corpus se había transformado en una especie de “enfermo terminal” del que sólo se podía esperar su fin. De allí, la poca participación de los sacerdotes, con la consiguiente escasa motivación de sus comunidades para hacerse presente en esta Fiesta. Así mismo, es justo destacar que, muchos sacerdotes seguían yendo por un sano y firme espíritu de comunión eclesial.
Con este panorama, el frío de la fiesta no estaba dado principalmente, por el clima del mes de junio en Buenos Aires, sino sobretodo, por el espíritu que animaba a los sacerdotes y fieles a la participación de esta celebración.
En el año 1990 surge el deseo, de parte del encargado en ese momento de la Pastoral Juvenil, de hacer participar más masivamente a los jóvenes en la fiesta de Corpus. Es así como, algunos sacerdotes, que en aquel tiempo pertenecían al Decanato de Versalles, proponen ir con los jóvenes, pero caminando. La idea se charla, se comente y tiene aceptación de varios sacerdotes y seminaristas que trabajan con juventud. Así nace la Marcha de Corpus. La primer hojita de contenido se elaboró en el mismo Seminario Metropolitano.
Se presenta como gesto de fe en la ciudad animado por los jóvenes. Por eso se propone caminar con las imágenes de Jesús y la Virgen y, para que sea un hecho evangelizador se decide entregar en el camino las estampas del Señor y su Madre y recoger las intenciones de la gente que luego se ofrecerían en la Misa.

Dada la aceptación de la propuesta, ya en la primer marcha, se constituyen dos columnas: la columna “madre” desde el Santuario de San Cayetano de Liniers y otra desde Belgrano que en ese año partió desde la Parroquia de Luján Castrense. Ambas concluyeron en la intersección de las Avenidas de Mayo y 9 de Julio donde se realizó la Misa.
En la evaluación de esta primer marcha se destacó la participación alegre y festiva de una respetable cantidad de jóvenes así como el deseo de ellos de seguir realizando esta Marcha.
En esta primera oportunidad se entregaron 25.000 estampas de Cristo y la Virgen, se recogieron 1.600 intenciones para la Misa y se caminó bajo el lema “¿Estamos vivos?”.
De esta marcha se concluye, la vigencia de la fe en el Pueblo de Dios de la ciudad que se reúne en torno a Jesús y su Madre y se comienza a vislumbrar y extender para muchos, a la calle y a las plazas de Buenos Aires, como un desafío para la Evangelización.
En el año ’91 convoca con el lema: “No está muerto quien camina” y con nuevo Obispo en la Arquidiócesis. La marcha crece un poco más en participación pero no es del todo asumida por la gente que prepara la Misa de Corpus; es más, genera cierta oposición y, como consecuencia, se produce un retroceso en la liturgia que, en sus formas no incorpora a todos los sectores que participan. Al faltar los sacerdotes que dieron origen a la iniciativa, se carece de organización en la Marcha. Sin embargo, se suma este año una nueva columna: Villa Urquiza, que sale desde la parroquia de Nuestra Señora del Carmen. En Parque Rivadavia los scouts de la Parroquia de Caacupé preparan algo para tomar.
En el año 1992 se realiza la 3º Marcha que se adhiere a la celebración de los 500 años de Evangelización de América Latina. El lema es: “Se hace camino al andar”, y el mismo grupo de sacerdotes organiza la Marcha. Se incorporan al camino las imágenes de la Virgen de Guadalupe, Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres, santos de nuestra tierra. Es en esta marcha que nace el acto de Plaza Congreso, como un modo de cierre de la Marcha dado que la Misa tal cual se celebraba distaba mucho de ser la culminación festiva de la marcha de los jóvenes. En esta oportunidad se hace mención en Congreso del próximo inicio de la Peregrinación Misionera por América Latina de Jesucristo y la Virgen, a cargo de uno de los sacerdotes de la Peregrinación.
En la 4ª Marcha (1993), se nota mayor organización y fundamentalmente, el deseo de unificarla con la Misa. Un integrante de la comisión de la Marcha se incorpora a aquellos que preparan la celebración de la Eucaristía.
Se camina bajo el lema: “Hay que seguir andando nomás” y en camino se entrega también una suerte de catecismo popular que expresaba: “Te bendecimos, Jesús, hijo de Dios, por hacerte compañero de nuestro camino. Te damos gracias por alimentar nuestra vida con tu Cuerpo y con tu Sangre”. En la celebración del Congreso se contó con el testimonio de uno de los peregrinos por América Latina.
De la 5ª Marcha (1994) no tenemos mayor memoria que una hijota repitiendo los contenidos y criterios básicos de las anteriores. Tampoco recordamos que haya habido un lema específico.
En la 6ª Marcha (1995) además de destacarse el crecimiento de la convocatoria para la columna de Liniers, fue negativo el acompañamiento de la Policía que, en Primera Junta, después de demorarnos 15 minutos nos dejaron solos porque pretendían hacernos caminar por la calle Rosario e Hipólito Irigoyen.
En esta oportunidad el lema fue: “Cristo entre nosotros”, unificado con el de la Misa. Fue importante el testimonio de los jóvenes en Congreso. Este año se tomaron imágenes de foto y video con las cuales se elaboró para el siguiente año, el video de la marcha y una carpeta de fotos con el texto del guión del mismo video.
Al año siguiente –1996- en la 7ª Marcha , se siguió destacando el crecimiento de la convocatoria; por otro, se sumó la invitación a realizar en la Casa de los Jóvenes, el pre-Corpus (encuentro preparatorio a la Marcha y Celebración) para desarrollarlo luego cada uno en su propia comunidad. En este año se agregó también como material, el video que tuvo buena aceptación; además se entregó con anterioridad cancioneros y cassettes.
Al crecer mucho la columna de Plaza Once, aparece la dificultad para sonorizarla adecuadamente en toda su extensión. Por otro lado, resultó negativa la ubicación del altar sobre la calle Bolívar porque los chicos quedaron muy lejos, por lo cual no pudieron ver ni escuchar como corresponde.
En la marcha de 1997, se notó aún más chicos participando y también de colegios estatales. Se intentó llegar a los medios de comunicación obteniendo un resultado relativamente bueno. En la evaluación se destaca el impacto que produce la alegría, los cantos y el baile que le dan un clima de verdadera fiesta a la Marcha.
En el año de 1998 se nota, una vez más, el incremento de participantes en Liniers y Belgrano; en Pompeya hubo menos porque coincidió con el día de San Antonio. Las parroquias del centro se suman desde Once. Siempre hay cierta dificultad con la distribución del material previo como para que llegue a tiempo y a todas las comunidades. La animación y el canto de la Misa estuvieron más de acuerdo con lo habitual de cualquier parroquia lo cual, resultó pequeño avance y una señal de tener, a partir de ese año, un nuevo Arzobispo. Se caminó bajo el lema: “Animados por el Espíritu caminemos hacia Jesús”.
En la décima Marcha (1999) se camina con el lema: “Caminemos con Cristo hacia la fiesta del Padre”. El material previo se logró que llegara con la suficiente anticipación como para poder utilizarlo, en distinta medida, en las comunidades.
Vale recordar que, tanto en las Marchas del ’98 como en la del ’99 se incorporó una celebración previa a la salida que incluye una adoración al Smo. Asimismo, este año se sumaron desde Plaza Once al camino, las dos imágenes grandes de Cristo y de la Virgen de Luján, semejantes a las del díptico de la Misión de los jóvenes a los jóvenes. Fue muy impactante.
Sigue impresionando y desbordando la cantidad de jóvenes que caminan cada año en la Marcha; por este mismo motivo se ve la necesidad de reunirse previamente con la Policía, porque el caos del tránsito cada vez es mayor. Se calcula que, a partir de Once, la columna tenía 7 cuadras de largo.
Gran aceptación tuvo la celebración de Congreso con las palabras y el gesto a cargo de Mons. Bergoglio; fue muy bien recibido. La dificultad que existió allí, fue la ubicación del escenario que fue puesto casi en la esquina de Rodríguez Peña, donde no había buena visibilidad; este cambio obedece al cierre con rejas del monumento del Congreso.
Por la cantidad de chicos, seguía habiendo inconvenientes en el acceso y en la ubicación de ellos en la Plaza de Mayo; este es otro tema a charlar previamente con los organizadores de la Eucaristía.
Durante los primeros años del nuevo milenio la participación de los jóvenes en la marcha decayó, excepto en el año santo 2000, año en que fue muy importante la participación y protagonismo en todos los eventos que la Iglesia organizó en aquel Jubileo.
A pesar de esto se consolidaron cabeceras desde las que partían las columnas de las cuatro vicarías, San Cayetano de Liniers, Pompeya, Ntra. del Carmen de Urquiza e Inmaculada Concepción de Belgrano. Y las gigantografías de Cristo y de la Virgen de Luján comenzaron a acompañar a la marcha desde las cabeceras.
Cada una de las cabeceras también agregó, además de los carteles de cada parroquia que siempre estuvieron en cada marcha, un gran pasacalles que reza “Marcha juvenil de Corpus Christi”. Y durante estos años también se consolidó el mensaje que el cardenal dirigía a los jóvenes desde un escenario ubicado en Av. de Mayo y Piedras.
La animación de cada columna continúo siempre incentivando el canto durante todo el trayecto, y también la recolección de intenciones, que luego se acercarán al altar de la Catedral. Así se fue gestando en cada cabecera un grupo que cada año se encargó de la oración de salida, de los carritos de sonido, y los cancioneros.
En 2003 la lluvia sorprendió la organización de la Eucaristía, y la mima se realizó dentro de la Catedral. El cardenal diría: “Este año lo recordaremos como el año en el que la plazo entró en la Catedral”. A pesar de la lluvia, la convocatoria fue tanta que varios quedaron fuera.
También cada vez más la reunión de las cuatro columnas en Once fue haciendo que varios jóvenes comenzaran a marchar desde este punto. En el que en 2005 fue muy conmovedora la oración realizada en la Plaza de la Memoria por los 194 jóvenes fallecidos en la tragedia de Cromagnon el 30 de diciembre de 2004. La oración, dirigida por Mon. Jorge Lozano, fue acompañada no solo por jóvenes sino también por muchos familiares de los jóvenes fallecidos.
En aquel año comenzó a verse un importante resurgimiento en la participación de la marcha. La misma se hacía tan larga que durante el mensaje que dirigió Bergoglio muchos chicos tuvieron inconvenientes para escucharlo.
A partir de este año la organización de la Eucaristía en Plaza de Mayo separó un lugar específico para los jóvenes, hacia la Av. Saenz Peña, lo que ayudó a los chicos a un acceso más cómodo, superando así la dispersión que solía verse por toda la Plaza, además de sentirse “esperados” por todos los adultos, con un  lugar importante en la Iglesia.
En 2006 el lema de la marcha fue “El vive entre nosotros”. Y desde este año la Pastoral de Jóvenes acompañó la organización mediante un subsidio, en el que se proporcionaba material para la preparación previa en cada una de las comunidades, y también algunas consideraciones prácticas acerca de la marcha. También este año fue emocionante la participación de los familiares de los fallecidos en Cromagnon, quienes acompañaron a la marcha llevando en andas una imagen de Ntra. Sra. de la Piedad.
Al año siguiente – 2007 –, en Av. de Mayo y Piedras la gran columna se detuvo para escuchar el mensaje del cardenal a los jóvenes y en un momento, se acercó a los gritos al altar una persona en estado de ebriedad. Bergoglio dijo: "No teman. Es uno más de los excluidos, 'sobrantes', a los que debemos incluir en la sociedad". Este gesto, como muchos otros, hizo que la marcha siempre pretenda convocar a “todos” a la Misa de Corpus Christi.
El lema aquel año fue “Esto que soy, Esto te doy. En lo organizativo es importante destacar que las vicarías zonales tuvieron un importante protagonismo en la organización de la marcha. Lo que hiz o que  la convocatoria siguiera creciendo. En Av. de Mayo se pudo compactar la gran columna de chicos, además de utilizarse equipos de sonido más potentes, y así lograr que todos puedan escuchar mejor al cardenal.
Así seguimos creciendo año tras año hasta el presente…

La cuestión no es despenalizar


Comparto la nota que José María Di Paola (Padre Pepe) publicó en LA NACION el pasado fin de semana



El consumo de drogas en la población más desprotegida

La cuestión no es despenalizar

Mientras estaba en las villas, hace un par de años, los periodistas me pedían mi opinión acerca de la despenalización del consumo de drogas. Les comentaba que me parecía que se trataba simplemente de la última página de un libro y que primero había que tratar de llenar las páginas anteriores con la búsqueda de una sociedad más equitativa, para que los jóvenes más pobres y marginales fueran accediendo al sistema y pudieran ejercer su supuesta libertad de elección.
En la actualidad, vemos que desde posturas científicas serias, que trabajan a partir de las evidencias, se afirma una posición favorable y otra contraria a la despenalización. La realidad es que no podemos mirar el ejemplo de Portugal -que despenalizó el consumo personal hace más de diez años- y su camino de reducción de la demanda y compararlo sin más con realidades tan comunes en la Argentina como las que se viven en las villas de emergencia, partidos del conurbano bonaerense como La Matanza o el monte santiagueño, por ejemplo. Sería un despropósito y no deja de ser un argumento falaz.
En charlas con peritos de diferentes países, he constatado que ni la guerra contra las drogas ni la legalización de ellas responden o dan una solución y, menos, a los sectores más empobrecidos. Aun países desarrollados están todavía en un tiempo de análisis y búsqueda.
Las posturas científicas, como también cualquier otro análisis, deben tener en cuenta a los más pobres: tanto en su opinión como en el impacto en ellos de las medidas diseñadas. Allí está el verdadero progresismo social.
En este debate en el que sólo participa una pequeña parte de la nación no puedo dejar de tener presente los ojos de los niños y jóvenes de las villas de emergencia, parte de esta Argentina profunda donde viví tantos años de mi vida.
En esas discusiones escucho hablar sobre "la libertad de elección del consumidor" y en ese preciso momento vienen a mi mente las historias de tantos jóvenes de la villa "excluidos" de la sociedad. Ellos, por supuesto, no conocen el "uso recreativo de las drogas", porque no tienen las posibilidades de una vida acomodada o de inclusión.
Más bien tendríamos que preguntarnos si en ese contexto de pobreza y marginalidad en el que viven los niños y jóvenes en villas y barriadas pobres se puede hablar de libertad de elección en el consumidor. Habría que preguntarse si no estamos agregando a la vida de estos hermanos más pobres un problema que después no vamos a ayudar a resolver.
En la Argentina, lo que quizás es recreativo para un joven de clase media o alta se torna fatal en los ambientes pobres y marginales. Es necesario comprender que la vulnerabilidad social aumenta cuando no hay oportunidades de inclusión real; y que, a mayor vulnerabilidad, la brecha entre el consumo recreativo y el consumo problemático se acorta dramáticamente. El joven pobre no tiene de dónde asirse, porque vive la fragilidad en lo escolar, en lo laboral y lo sanitario; en consecuencia, un simple consumo de porro tiende a arraigarse más rápido y con mayor fuerza.
Es necesario que antes de hablar de despenalizar se implemente un programa preventivo en las escuelas, que existan centros barriales -como el Hogar de Cristo, presente en las villas 21, 31 y 1-11-14 de Buenos Aires-, y proyectos de inclusión en salud, trabajo y vivienda.
Creo fervientemente que no se debe criminalizar al adicto. Junto a mis compañeros sacerdotes villeros tenemos una vida comprometida en esta causa que nos avala. Son miles los adolescentes y jóvenes que han pasado por nuestros programas de prevención y recuperación en la villa 21; cada uno con sus ilusiones, sus metas por alcanzar en la vida en un medio tan adverso. Hemos conocido a muchísimos chicos adictos que luchan por estar bien, por superar la adicción que les impide experimentar la paz y la felicidad. Hay quienes recaen y se vuelven a levantar por esa luz de esperanza que guardan en su corazón. También hemos acompañado a otros en el duro momento de la privación de la libertad porque cometieron algún delito bajo los efectos de la droga, y hemos despedido con tristeza, en el cementerio de Flores, los restos de muchos que murieron por la droga.
El Estado tiene una deuda social muy grande con estos chicos que padecen estado de abandono en la calle, tuberculosis y sida, desamparo escolar y, sin embargo, pueden acceder a las armas y a la droga con una facilidad extraordinaria.
Coincidimos con los que afirman que la adicción es una enfermedad.
Este planteo ayuda a ubicar al adicto en un lugar más justo y a no criminalizarlo. Esta mirada positiva tiene, sin embargo, un largo camino de ejecución para que los adictos más pobres puedan acceder al sistema sanitario, que, además, está colapsado y no se encuentra preparado para desintoxicarlos y asistirlos.
Si alcanzara con un tratamiento convencional, bastaría con que el Estado otorgara mayor cantidad de becas para internación. Pero el desafío que el paco nos presenta nos obliga a ser mucho más creativos y a entender que este proceso de inclusión llevará muchos años.
Qué decir de los changuitos que en los pueblos del interior no cuentan con servicios médicos básicos, como psiquiatras y psicólogos, y deben trasladarse a la ciudad capital para ser atendidos aun cuando allí tampoco existen lugares a los que los profesionales puedan derivarlos.
Desde el año pasado he recorrido muchas ciudades de la provincia de Santiago del Estero, donde vivo actualmente. He sido invitado por intendencias, consejos deliberantes, escuelas y diferentes organismos no gubernamentales para dar charlas sobre mi experiencia en la villa de Barracas y he visto que padres, docentes y autoridades tienen la misma preocupación: qué hacer ante la dura realidad de que en sus pagos hay adolescentes que se drogan.
Miran la marihuana, o cualquier otra droga, como una novedosa propuesta negativa para la vida. Frente a esta "novedad" y buscando caminos de superación, quedan azorados cuando ven por los medios televisivos que en Buenos Aires se hacen marchas y se discute la despenalización del consumo de drogas.
Les parece un debate de otro país. Quizá querrían decir algo; pero este tema no se abrió para charlarlo en las escuelas ni se profundizó en el interior de nuestra patria. A veces los habitantes de las megaciudades creen representar a toda la Argentina en sus debates, pero debemos darnos cuenta de que, por su gran riqueza regional e histórico-cultural, nuestro país es mucho más grande que nuestras ideas.
¿Alguna vez nos animaremos a cotejar nuestras opiniones con todos los argentinos convencidos de que la opinión del otro puede aportar algo de verdad, y sin pensar que todo diálogo es un Boca-River?
En fin, lo más urgente es ocuparnos como sociedad de los primeros capítulos de ese libro imaginario, en los que todos podemos aportar algo positivo para disminuir la brecha social entre jóvenes que tienen al alcance de su mano lo suficiente para una vida digna y otros que están sumergidos en la más cruel marginalidad.

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